Este sitio es muchísimo más relajado (o “Shanti”, como dicen aquí). No quiere decir que pueda confiar en nadie, para nada. Pero simplemente las cosas van a otro ritmo. Quizás demasiado tranquilo incluso. La mayoría de turismo es gente muy mayor y en casi todos los restaurantes la música la ponen muy bajita. Supongo que por exigéncias de la policía o de los clientes.

Parece ser que el sitio con langosta a seis euros es “el sitio”, porque en el resto ya empezaban con que si veinte euros el kilo, vamos, casi al mismo précio que en Tailandia (précio guiri total), así que les van a dar mucho por el bull al resto de restaurantes, y como hice en Bangalore cuando encontré el “Queens”, vendré cada día a éste, ya que pienso seguir una estricta dieta a base de marisco fresco, de la captura de cada día. Siento si a alguno/a os da envídia, pero joder, después de ser victima constante de intentonas de robos, secuestros y estafas várias, creo que me merezco un poquito de placer (qué diría Buddha si me leyese…).

Seguramente a partir de ahora escriba mucho menos, ya que por el ritmo apagado y tranquilo de esta zona son muchas menos las histórias que contar, así que me limitaré a echar muchas fotos e intentaré colgar algunas. Por el momento las de esta playa, con el Faro, que sé que le gustarán mucho a Laura. Y las demás, bueno, a ver si mañana me atrevo y alquilo una motillo y me decido a explorar un poco la zona, que dicen en la guia que hay unas playas semi desiertas por los alrededores que parecen salidas de un sueño.

Y, la verdad, tampoco es muy interesante lo que contar. Ésto parece un poco lloret, de hace veinte años, eso sí. Las escenas de los locales abordando a las guiris parecen salidas de una película de Alfredo Landa. En los restaurantes, el 99% de las veces te cuelan comida de ayer mezclada con la de hoy (y las esperas para tenerla en la mesa se hacen interminables, 1 hora de reloj para tener servida la cena). Es un poco como Tailandia pero con menos clase, tal vez por la menor influéncia de las culturas japonesas y chinas. Uno se plantea si el entorno ha sido condicionado por el tipo de turismo que viene, ya que el comportamiento de éstos (muy ligado a su origen, por mucho que me pese afirmar) es muy parecido al que tenían en Las Canarias. Y el hecho de que viajen tantas mujeres de avanzada edad sólas, ver cómo se comportan los locales con ellas, y ellas con ellos, me hacen pensar que también hay algo de turismo sexual femenino. Es una pena como se prostituyen lugares tan preciosos en pos del “progreso”.

Alguna vez se encuentra uno por la calle a algún hyppie cincuentón que tiene pinta de llevar aquí toda la vida, y la verdad es que a éstos se les reconocen porque brillan como estrellas, más que por su atuendo, por su simpatía y amabilidad. Me pregunto cómo deberá ser haver visto éste lugar cuando frente a la playa, tan bonita, no había un paseo baldosado como el de sitjes (os lo juro, mañana le echo unas fotos) y saber, que por haber abierto el camino al turismo convencional que ahora se aposenta se ha convertido en lo que és.

Mañana os seguiré contando.

Un abrazo y hasta la próxima.

Sentir el sonido (más bién, escándalo) de las olas desde la habitación es indescriptible. Tras dejar atrás la experiéncia de Bangalore he llegado a Kerala con una hora de retraso ya que el vuelo salía con éste. Por suerte, ya que habia pedido mi taxi con demasiada poca antelación y de no haber sido así no hubiese podido llegar a tiempo al aeropuerto.

La estáncia en Bangalore, me ha enseñado que la India ha cambiado mucho desde que vine la última vez y que por lo tanto no puedo confiar en los locales gratuitamente. De momento intentaré aprender a disfrutar de la soledad, aprender Yoga (el marido de la adorable pareja que regenta el hostal me ha comentado que mañana me llevará a una espécie de templo donde me enseñarán) y aprenderé a dar mi confianza poco a poco, asignatura que tengo desde siempre pendiente.

Hace caló, musho caló, y me encanta. Las noches frías y secas de Bangalore se han transformado en un calor y humedad que no conocemos en nuestra tierra, porque es que ni siquiera en verano he podido sentir en la piel esta fina capa mojada de calor axfixiante que envuelve y hace que incluso la ropa parezca recién salida de la lavadora. Aunque seguramente muchos guiris ahora mismo estarán con el ventilador a toda óstia (o el aire acondicionado, los más subnormales), yo he parado el mío para poder sentirlo mejor y así no enturbiar el hipnótico y rítmico compas de las olas rompiendo contra la playa.

Por el momento, lo que he podido ver es un pueblecito muy parecido a algunos que ví en la isla de Koh Thao, en Tailandia, con unas callecitas sinuosas y estrechas entre casitas muy bajas, que no obstruyen para nada la belleza natural del paisaje.

El baño de la habitación parece salido de la película “Saw”, pero supongo que es como todo, acostumbrarse. Por lo demás, la habitación está sorprendentemente limpia, los dueños son una parejita de ancianos que parecen muy agradables y a pesar del précio, 1200 rupias por noche, unos 20 euros, tiene una pinta estupenda.

El móbil parece ser que ya no funciona para llamadas internacionales. Espero que sirva al menos para recibirlas, aunque realmente no me preocupa demasiado, ya que lo compré para emergéncias y realizar operaciones logísticas locales.

Nada de todo ésto cambia el hecho de que, por el momento, mi próximo destino para las vacaciones será otro, pero ya que he decidido acabar el viaje como pensé voy a estrujarlo al máximo y sacarle todo el partido que me sea posible.

Ya sólo me queda decidir si dejarme algo de música para dormir o pararla para dejarme mecer por el sonido de las olas.

Mañana os seguiré contando.

Un abrazo y hasta la próxima.

Actualización de  última hora: He encontrado un restaurante donde sirven langosta por seis euros (400 rupias), creo que va a ser la comida oficial de éste lugar ^_^

La primera vez que vine a la India, me fuí con la sensación de que todos los indúes eran unos pesaos de tres pares de cojones. Te agobiaban pidíendote pasta por la calle, por darte direcciones, te insistían hasta la saciedad para que fueses a dejarte la pasta en tiendas de colegas suyos que te cobraban precios de guiri, etc…etc…etc…

Pues bien, ahora, a punto de coger el vuelo a Trivandrum (Kerarala), me voy de Bangalore con la sensación de que TODOS los indúes son o ladrones o estafadores. Ya no es que te apliquen précio de guiri (que también), sinò que además intentan meterle el estipendio (pol morro, por el morro, vamos) que suele ser de entre el 50% y el 100% del valor de lo consumido. Es decir, pongamos que compramos una camiseta, precio hindú 20rupias, precio guiri 120 rupias, impuesto-de-eres-guiri-y-te-intento-timar 120rupias más, précio total (si no te quejas): 240 rupias.

Luego, “I’m sorry, sir, I’m sorry”, pero ya lo han intentado. Y eso con todo. Si se os ocurre venir (que  yo desde luego, ahora porque no voy a rajarme, ya os lo dije, pero nunca mais) miradlo  todo ABSOLUTAMENTE con lupa. Revisar los précios tres veces. Comprobad que no os habéis dejado nada por el camino (y continuamente el ojo en vuestras cosas).

Sin ir más lejos, en el hotel donde estaba pagando la suite presidencial por una semana, dejé el traje en la lavandería ayer por la mañana. Normalmente, la misma noche lo tenía en la habitación. Pues bien, en el check-out tuve que recordarles que tenían el traje y todavía no me lo habían devuelto.Luego, la história de siempre “Sorry, sir, sorry”. Pero ¡Ala!, ya lo han intentado.

La suerte que tengo es que vengo del país donde se inventó el timo al guiri, y estamos más que alerta en estos temas. Pero ya os digo que es la última vez que vengo. La próxima, Vietnam. Que es mu bonito también, y me han dicho que la gente  sólo intenta timar a los yankis, por el ódio que les tienen  y creo que sólo por eso nos llevaremos bien.

Un abrazo y hasta la próxima.

Como una imágen vale más que mil palabras, o eso dicen, aquí os dejo unas cuantas y así no tengo que escribir en el tecladito del eeePC.

Como podéis observar, la suite presidencial pierde su encanto en el baño.

Esta mañana ha sido poco interesante, a parte del hecho que en una cafetería de la calle donde está el hotel disponen de conexión WIFI gratuíta para los clientes y que va como cien mil veces mejor que la del hotel. De manera que por lo que me clavan por una hora de conexión de mierda, con cortes y tal, ciento cincuenta rupias (unos tres euros),  me tomo un capuccino gigante, que hacen cojonudo, por cierto, y me pego la partidita de ajedrez. En realidad sale más barato, ya que el capuccino sale por unas 80 rupias, pero con un sólo café no tengo bastante por la mañana. De manera que tal y como dije en el comentario del facebook, le van a dar mucho por el bull a la conexión del hotel e iré por las mañanas a pegar la actualizaciónn del blog de la noche anterior. Así que perdonad el retraso de un día que habrá a partir de ahora para las actualizaciones.

Empiezo a estar un poco aburrido de Bangalore. No sólamente por estar sólo, que también hace mucho, sinò porque es una ciudad más. Si le quitas la mierda de las calles y le pones unos cuantos semáforos no dista mucho de lo que es Barcelona y la verdad no es eso para lo que he venido. Sin embargo, la idea era pasar aquí el shock cultural y el jet lag, a la vez que preparar el viaje con calma, cosa que ya está hecha, así que ahora lo único que me queda es ir por ahí de visita. Pero claro, sabiendo lo poco que te puedes fiar de los taxistas yendo sólo, me da un poco de apuro coger cualquier médio de transporte. He preguntado a la agéncia de viajes si sería posible apañar una licéncia de scooppy provisional, para tener cierta movilidad cuando vaya a kerala y goa, pero me han dicho que sin tener una dirección permanente no me la darían, así que o bien me aseguro preguntando a la policía de tráfico aquí en Bangalore o bién me arriesgo diréctamente como en Tailandia, a alquilarla igualmente y si me pillan pagar la multa. De todos modos, con la de hippies que vienen aquí, tenindo que llevar casco y tal, me arriesgaría a pillar piojos, como en Ibiza y tener que volver a raparme la cabeza. Así que si tengo que joderme e ir a pinrel o en bici, pues qué se le va a hacer.

Como estaba agobiado por la tarde y no quería darles la tabarra con la guitarrita al resto de huéspedes del hotel, he decidido salir y ver a dónde me llevavan mis pasos. Así que he ampliado mi radio del conocimiento de la zona donde me encuentro y mis pasos me han llevado a una sala de cine donde se proyectaba “Avatar”. Algo también inesperado y flipante es lo bien montado que lo tienen. Si la indústria del cine en España hiciese lo mismo no tendrían que andar llorándole a la Sinde de que si hay mucha piratería. Para empezar, la pantalla era inmensa, casi como un edificio de 3 o 4 plantas, la entrada eran mínimo unas 50 rúpias, pero por 250inr (4 euros y medio) podías ir a un palco con sillones inmensos, de piel, reclinables, de esos que puedes subirle un apoyo para los pies, vamos una pasada y con una mesita al lado para dejar las palomitas y las bebidas, y si querías darte el lote con la churri podías escoger un sofá de dos plazas (como lo leéis, sí, un sofá) de piel también, super mullidito y con la mesita también. Había hasta un camarero que antes de la peli y durante el intermédio le podías pedir bebidas, palomitas y tal. Vamos, igualito que en Barna. Y no es algo que sea para los guiris, pues la mayoría de películas que ponen son de producción y en idioma Hindú. (También el 99% de los espectadores lo eran).

Lo peor, el argumento de la peli, que no es que sea mala, para nada, es un peliculón. Es que és de esas películas que hacen que te den ganas de que el guión de Matrix o Terminator se haga realidad, pero que ganen las máquinas, no sé si me entendéis. Y es que uno puede pensar “és sólo una peli”, pero la realidad es mucho más dura, ya que más o menos es lo que pasó en América con la colonización, con la diferéncia de que ganaron los malos (oséase, nosotros) y aquí estamos, como si nada (de hecho, sigue pasando con la destrucción del Amazonas, tal cual, pero sin héroes que lo salven). Y es que esta película y otra que ví en el vuelo de ida que se llamaba “Distrito 9”, hacen a uno plantearse de si realmente sómos un milagro de la naturaleza o un gravísimo error.

Pero bueno, dejándo de lado la verguénza de ser humano, hagamos lo que podamos por no amargarnos, así que “de tripas corazón” y a seguir palante. Total, igual en el 2012, como dicen los profetuchos esos “new age”, se va todo a la mierda para surgir algo nuevo o nos cae un meteoríto, o explota el sol, yoquesé. Si realmente tiene que pasar, pasará y no podremos hacer nada para evitarlo, así que para qué preocuparse.

Yo de momento seguiré con mi viaje, intentando aprender todo lo que pueda e impregnarme de esta cultura llena de contradicciones, un reflejo estupendo de lo que es el alma humana.

Un abrazo y hasta la próxima.

Tras pasarme una hora revisando la guía, me he decantado por ir primero a Kerala, que es super caro (diez días en un hotelillo muy básico, según la guía, me saldrán por nada menos que 250euros aprox) y luego, como iré más flojillo de pasta, viajaré hasta Palolem – Goa, donde acabar mi viaje con dignidad, igual que la última vez que vine.

De momento el presupuesto está super sangrado. Y es que las cuidades en la India son prohibitivas (Y bueno, los dos trajes de sastre que me estoy haciendo tampoco los regalan). Pero poco a poco se van conociendo sitios donde no es tan caro comer y beber algo, así que creo que llegaré a acabar las vacaciones con sólo el crédito que tenía de la VISA, tal y como tenía planeado, para pagarlo luego en cómodos plazos.

He encontrado la agéncia de viajes en la que recomendaban en la guía (que no sé si lo había dicho, es la Lonely Planet, gracias Montse) para lo cual he tenido que realizar uno de esos saltos al vacío que es cruzar una calle muy transitada, con paso de peatones. Si no he tardado 10 minutos en decidirme a cruzar no he tardado nada. Y es que hasta a los hindúes les entraba canguele para cruzarla, así que, usando el viejo truco de “si me atropellan a mí, te atropellarán a tí también” me he pegado al hombro cuál siamés, de uno que cruzaba y así he conseguido la gran hazaña. Y es que en las ciudades de la India hay calles y calles. Una pobre guiri que estaba allí a mi lado cuando crucé, pero por su falta de experiéncia o picardía perdió la ocasión, seguía todavía esperando cuando volvía yo de comprar los billetes. Y eso que le expliqué cómo hacerlo, a lo que ella me miró de reojo y ni me respondió (se pensaría que era un hindú) ¡Pues ala! ¡Jódete, culogordo! Todavía debe estar allí si no ha sido raptada por un rickshaw. Bien merecido se lo tiene por racista de mierda.

Pero ser morenito de piel no sólo tiene desventajas. Salir del hotel sin ninguna bolsa, sólamente con lo que quepa en los bolsillos de los pantalones y mi moreno, hacen que si voy sudando de todo, sin mirar a nadie (ni constantemente en todas direcciones a los edificios, importantísimo) hasta los mendigos suden de mí. Incluso ahora los conductores de rickshaw me preguntan si quiero subir en hindú, y yo con menear la cabeza como hacen ellos, ¡voilá! no vuelven a preguntar. Está bastante bien esto de mimetizarse con el entorno. Incluso voy tranquilo por las calles de noche. Eso sí, no puedo abrir la boca para decir nada porque inmediatamente viene una jauría de veinte hindúes a pedir dinero, a venderme cosas o a ofrecerme un tour turístico. Olvidé decir que la ropa que se lleve puesta también importa, pero eso a no ser que seas anglocojón es bastante fácil de captar (si todavía no han aprendido que las chanclas con calcetines, la cámara colgando y el sombrerito safari… no, pues se merecen lo que les pase).

El restaurante que he descubierto hoy también era de guía. Por 300 rupias (4.63 euros) te pones hasta el culo de comida hindú en lo que parece una pequeña casa de adobe. Precioso. Además, al personal, con decirles las 4 palabras que sé en hindú (hola, gracias, buenas noches y hasta luego) se les hace el culillo limonada y me tratan como un rey.

Por cierto, otra nota curiosa. A los monjes budistas, sí, esos que van con cara de mala ostia por todas partes sin mirar a nadie nunca, provad alguna vez de juntar las manos e inclinaros entonando un profundo “amidha buddha”, traducido, budha es compasivo (gracias, películas de kung-fú) y veréis como su cara impasible se rompe para abrir los ojos como platos, dibujar una sonrisa y empezaros a hablar. Ha sido el toque impactante de hoy. El indivíduo en cuestion ¡se me ha puesto a hablar en Castellano! al decirle que era de “Spain”. Una pasada.

Y bién, eso es todo por hoy. Que os sean leves los 5 grados que tenéis por ahí, que aunque algunos digan que el frío no está mal por el rollo mantita y sofá, a mí que no me vengáis con milongas. El cuerpo humano está diseñado para trabajar bién entre los 20 y 30 grados y la naturaleza es mu sabia, no jodamos.

Un abrazo a todos y hasta la próxima.

Antes que nada, siento mucho no haber colgado fotos de Bangalore, pero de verdad, creedme, que no hay mucho espectáculo visual que fotografiar aquí aparte de calles a medio asfaltar y con las cloacas al aire libre, así que os ahorraré una visión que si no se ha estado en la India es difícil de comprender y aceptar.

Ayer, tras el exitazo en la disco de Sasha, llegué a casa sin incidentes. No así una pobre chica que estaba rodeada de un grupo de unos 20 hindúes (supe que había una chica allí en el centro del corro ése porque oía su voz casi apagada la pobre). Sólo espero que la poli que estaba unos metros más abajo diera rienda suelta a toda su mala leche con sus porras contra los protovioladores. Así que chicas, me como mis palabras con patatas de que la India es seguro para las mujeres viajando sólas, porque ya no lo és. Hace cinco años sí lo era, pero las cosas han cambiado mucho. Y es que se ve mucha más violéncia e intentos de robo, timos a los turistas… Vamos, que la India ya no es lo que era, por mí los mandaba a todos a “meneame”.

Por mis partes, después de haber estado en Bangkok también sólo y encima sin poder entenderme ni papa con ningún nativo de allí, no voy a rajarme ahora, así que seguiré la ruta, aunque con extremo cuidado.

También cometí un error ayer por la noche, cuando pensé que me estaban timando en el hotel, por la suite presidencial pensaba que me habían dado una normal, y con mucha educación (por suerte) les indiqué que o bien me daban una presidencial o bien me cobraban una normal o bien me daban una presidencial. Esta mañana me han enseñado las habitaciones y les pedí perdón avergonzado. Espero que entiendan que al tener que estar constantemente alerta y siendo victima constantemente de intentos de fraude uno se vuelve un poco paranoico. Sin ir más lejos, este mediodía me han intentado colar 500 rupias de más (unos 7 euros) por un paratha (torta de pan al horno), para que os hagáis una idea, la comida (sin el timo) eran 1000 rupias. Lo han rectificado después, pero la intentona ahí estaba (y eso que era el restaurante del hotel…).

Pero en el restaurante me ha pasado algo que, al menos a mí, me ha impactado más. Y es que resulta que está en la 13ava planta del mismo edificio donde se encuentra mi hotel, y bien, allí en la terraza tenían una mesa al lado de la mía donde dejaban los camareros los platos con las sobras, huesos y tal, de desmontar las mesas, cuando de repente ¡ZAS! Parecía como si hubiese caído algo en la mesa. Pero al girarme veo un águila (no os sabría concretar la especie, pero no era un halcón fijo por su gran tamaño) que escapaba victoriosa con su botín de sobras tras pasarme casi rozando la oreja. Al levantar la vista ví un grupo de unas ocho o nueve merodeando pero a nada, como a unos 20 metros de donde estaba yo sentado. Increible, impactante, espectacular. Yo allí flipando de la ilusión y los indúes que estaban comiendo allí flipando con mi careto de flipe, un show, vamos.

Sigo victima del cambio horário, así que me cuesta mucho conciliar el sueño por la noche y cuando me entra es al mediodía, pero para cambiar el horário mejor no echarme siestas de 3 horazas, especialmente ya que no hay mucho que hacer por aquí después de las doce (ni tampoco seguridad para hacerlo), así que con un enorme esfuerzo me he levantado de mi siestecita de 30 minutos exactos y me he puesto a tocar un poco la guitarra, a ver si se me pasaba la mala leche por el incidente de la comida.

Tras esto, he salido a dar un paseo, más que nada para comprar un poco de ropa, ya que venía con lo puesto y poco más. Me he ido a la tienda pija del edificio donde está el hotel, después a la Levis, que necesitaba unos tejanos que no fuesen “bootcut” (si no llevas botas con ellos te arrastra la parte de atrás y paso mil de llevarme toda la riqueza bacteriana del país aque corre por las calles, total, que al final he contado la pasta que llevaba, suficiente para cenar y pillar la taja a base de gintonics y decidí dejar la tarjeta en el hotel porque si no ni Kerala ni ostias, me veía pidiendo en la calle hasta el día del vuelo de vuelta.

Para la cena he tirado de guía y me he zampado un “thali” en el hotel “Empire” por unos dos euros que me ha dejado la panza que parezco un budha (creo que va a ser la comida oficial del viaje hasta que encuentre algún sitio de esos que te sirven langosta por 5 euros). Luego me he ido a echar un billar para practicar cada dia, como le prometí a Paul y a hincharme de vacuna contra la malaria (oséase, gintonics). A estas horas llevaré como unos …. no sé, ¿cuatro? ¿cinco? Es igual, si ya me voy a dormir casi. En fin, del “Sports Bar” al Hard Rock Café (ya que es uno de esos sitios en los que uno tiene que entrar al menos una vez en la vida y … en Barna hay mucha gente que me podría ver entrando y uno tiene algo de reputación…).

Por cierto, mandagüevos, tos los guiris aquí con corchos en el culo pa no irse de patas pabajo y yo medio estreñido. Si es que va a ser verdad que los anglocojones no saben comer…

Un abrazo y hasta la próxima.

Este es mi segundo día. Algo más descansado aunque todavía me queda sueño por recuperar. En unas pocas horas me han pasado ya algunas cosas. Mi flamante mobil de 15 euros todavía no ha sido estrenado ya que la tarjeta SIM no está activada, pero vendrá el chico de la compañía para arreglarlo (o eso dice).

La temperatura ahora sí es de mi agrado, pero oscila mucho ya que durante el día suele llegar a los 30ºC y baja hasta los 19-20 por la noche.

Por la mañana he salido a dar un paseo, a explorar un poco y … que fuerte, me han intentado secuestrar. x’D

Resulta que en la esquina de una calle cerca del hotel, había los típicos conductores de rickshaw y uno de ellos se puso pesado así que le dije que volvería en una hora. Mientras tanto, fuí a ver si encontraba el bar donde pincha Sasha. Sin éxito, volví a ver si veía al conductor con la intención de que me llevase al mercado de bangalore. No confiaba mucho ya en el tipo ya que me ofreció una vuelta de una hora por diez rupees, demasiado barato. A todo esto, en el camino ligué x’D Se me acercó un chico y me comenzó a hablar, un poco tímido, haciendo preguntas típicas, que si de donde era, que si era la primera vez que venía a la India… Más tarde empezó a preguntarme si tenía novia y porqué no la tenía y luego ya directamente, entre tartamudeos, me preguntó si era “open minded” y qué diría si un chico me propusiese tener sexo con él x’D Yo le dije que me sentía alabado, pero que es una cuestión de gustos, le dí las gracias y nos encontramos (por suerte, dado lo embarazoso de la situación) con el conductor y me despedí de él. Le dije al conductor que haría un trato con él, que en lugar de darle diez, le daría 50 rupias por una hora si no intentaba timarme, pero que si lo hacía, no se llevaría nada. El tipo parecía conforme y contento, así que me acompaña a su “rickshaw”. No cabía en mi asombro cuando ví un minivagon con los cristales tintados del cuál sacó la llave… que mal rollo me entró x’D Le dije que cambié de idea y me piré aunque el tío me fué persiguiendo unos metros y luego se cansó. Realmente no puedo asegurar que mequisiera secuestrar, pero la situación tenía muy mala pinta y el tío ya me había preguntado si viajaba sólo y tal, así que mejor, mientras no me funcione el mobil y tenga apuntado el número de la policía local mejor no subirme a ningún vehículo. En el mejor de los casos, podría haber acabado en algún sítio completamente distinto del que le pedí, donde haya alguna tienda de algún colega suyo que intentase timarme (algo muy normal aquí), pero en el peor, acabaría recibiendo una paliza de unos cuantos hindúes y completamente pelado, así que mejor no arriesgarme.

Me gustaría ir a los jardines botánicos y al mercado, pero lo dicho, esperaré a tener el mobil funcionando. Mientras tanto, intentaré que no me entre mal rollo por la cantidad de gente que pide pasta o intenta venderme cosas ya que no todo el mundo es así. De vez en cuando os encontraréis en algún bar o restaurante algún tipo que amablemente os dará conversación e indicaciones, completamente desinteresadamente (incluso no aceptarán ningún tipo de propina) y esto, la verdad hace ilusión y compensa mucho lo otro.

Si alguna vez venís a la India, tened claro una cosa, podéis confiar en los dueños y personal de los restaurantes y bares de turistas, ya que no se arriesgarán a tratar con la poli por un pollo con un turista (la poli aquí es muy béstia, salta a la vista) y evidentemente la mala fama que eso les puede llevar. Pero desconfiad absolutamente de cualquier persona que os aborde por la calle, ya que al no tener ninguna referéncia, la poli no podrá hacer nada por ayudaros, y ya os he comentado los posibles casos que se pueden dar al meterte en un rickshaw u otro vehículo y si lo hacéis, siempre tened el número de la poli local a mano y apuntad la matrícula del vehículo.

De momento tengo que decidir todavía que voy a hacer con el resto de mis vacaciones, ya que kerala es muy caro según dice todo el mundo (y la guía) así que intentaré comprar el viaje en una agéncia que recomienda la lonely planet mañana, con el hotel ya y todo, y si no me mola, avión de vuelta y para Goa, que al menos ya me la conozco y los précios son más asequibles.

Un abrazo a todos y hasta la próxima.

¡Ya estoy en la India! Ahora mismo acabo de pagar 24horas de wifi por 500 rupias (unos 8 euros) en el hotel. Fumando como un cabrón, para desquitarme de las 20 horas que llevaba pasando mono y encantado con la cutrez que tiene el estllo indú incluso en una suite presidencial. No cuelgo fotos ahora porque me da mucho palo, pero lo haré, que merece la pena, para que os hagais una idea de lo que es una suite presidencial en la india.

La llegada al aeropuerto ha sido suave y sin incidentes. Lo más estresante son siempre los policías con metralletas por todas partes con cara de mala ostia (estos no vieron la peli de Ghandi de pequeños) y que, como salí de Barcelona con 20euros, gastados ya en Heathrow en un gintonic de Tanqueray para pasar el mono de tabaco (han quitado las narcosalas de los aeropuertos de Londres, parece ser) pasé un poco de apuro buscando los cajeros, que resultaba estaban en un chiringuito a la salida del aeropuerto, todos junticos. Tuve que esquivar un par de taxistas con pinta de “chaval, ven conmigo que vamos a sodomizar y sacarte toda la pasta” hasta llegar al punto oficial de taxis del aeropuerto, que me han apañao uno por 600 rupias (8 euros, que es una sangrada para este sitio pero no tenía ganas de regatear) que me llevase al hotel (el aeropuerto está como el de barna, de distáncia con la civilización).

Ahora me voy a dar una ducha calentita antes del desayuno y despues a dormir, que venía con la idea de quitarme las ojeras y con el vuelo creo que no he hecho más que consolidarlas. Ya explicaré lo mierda que se ha vuelto la british airways, que tampoco tiene desperdicio.

La temperatura me ha decepcionado un poco (20ºC), pero seguramente en kerala que está más al sur, mejorará la cosa.

Sí, emigro. A dos manzanas x’D

Todo para pagar 200 euros menos de alquiler, lo cuál teniendo en cuenta lo que pago actualmente no es nada espectacular, sin embargo, me permite vivir sólo con un sueldo de humilde mortal asalariado.

El piso nuevo también está en mejores condiciones. Las puertas cierran decentemente, con lo que no hay corrientes. El baño y la cocina están recién reformados, terracita… y lo mejor de todo, ¡¡TIENE CABLE!!

Sí, cable, fibra óptica, vamos. Ahora mismo acabo de hablar con la comercial de ONO para pedir el alta de mis flamantes 6MB, asegurándome que no hay restricciones de descarga ni impedimentos para el p2p (no sé yo si debería haber grabado la conversación…).

Ahora queda el trauma de ir desenterrando recuerdos en forma de inútiles trastos de los que uno se debe deshacer, limpiar, mover… 🙁

Suerte que pronto acabará todo y podré invitaros a una buena cena (por fin una cocina con horno ^_^).