La India ha cambiado mucho en estos últimos cinco años y el tipo de turismo que va, también. Es imposible encontrar sitios donde la gente saluda automáticamente al pasar o simplemente no apartan la mirada como si estuviésemos en el centro de cualquier ciudad de occidente. La gente de aquí se ha vuelto mucho más materialista. Los estragos causados por la cultura occidental y potenciados por la velocidad de la comunicación en Internet, las empresas de outsorcing en Bangalore y el fomento de la corrupción a nivel estatal han convertido éste país en decadente en lo que a cultura se refiere, mientras que va creciéndo y creciéndo económicamente.

Mis ganas de venir aquí se han saciado, así como mis planes de en un futuro posíblemente establecerme. Ya no quedan gurús que vayan enseñando por las calles como el que me encontré en Arambol y si alguno hubiese serían estafadores sólamente interesados en conseguir sacarle dinero a los turistas.

Lo bueno de todo ésto es que he podido aprender mucho, no sólamente de este país sinó de mí mismo. Sé sin duda alguna que todo lo que he aprendido me será de gran utilidad en el tédio del día a día, en el ritmo de la gran ciudad, sin embargo, nada me quitará la nostálgia de las maravillosas vacaciones que pasé hace cinco años cuando vine por primera vez y quedé encantado de la cultura local así como del turismo tán agradable que por aquel entonces recibía este lugar.

Tal vez sea que me estoy haciendo demasiado mayor para viajar sólo o tal vez séa sólamente que me estoy haciendo ya mayor. No obstante, como destino más con relativamente alta seguridad, paisajes de ensueño y sin tener que observar constantemente el siempre desagradable espectáculo del turismo sexual como pasa en Tailandia, es un lugar apacible donde pasar las vacaciones estando en pareja o bien con un grupo de amigos. No así lo recomendaría a los interesados en fiesta y raves, ya que la prohibición de música por las noches y los atentados frecuentes causan que la policía disperse en seguida los grupos numerosos de gente.

Yo de momento a no ser que haya alguna novedad, cierro las narraciones de este viaje. Me dedicaré a partir de ahora a acabar de eliminar las pocas ojeras que aún me quedan (gracias Atlas) y a leer el libro, que al final me he comprado, que narra la história de como un jóven emprendedor de clase muy humilde llega a convertirse en un gran empresario en Bangalore.

Espero que hayáis disfrutado leyendo el relato tánto como yo escribiendolo. Nos veremos muy pronto.

Un abrazo y hasta muy pronto.

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