Antes de nada, perdón por la demora en la publicación. Esta mañana no funcionaba bién la wifi en el “café del mar”, donde tienen un razonablemente buen café, aunque ya os explicaré mañana sobre ésto.

*****

Y vine, y ví y me duché ¿No era así? ¿Qué mas dá?

Esto realmente es algo definitivamente más acogedor que Kovalam (si tienes menos de setenta años, claro). Los lugares de procedéncia de los turistas tienden a ser algo distintos también. He escuchado italianos, argentinos, seguro que también me encuentro algún epañolito… El ambiente es bastante como el de una comuna hippye, aunque sin perder el glamour, por favor, que unas gafas de sol “Dolce Gabana” quedan estupendas con las rastas, el macuto de tela y los bombachos… ¿Qué digo estupendas? D-I-V-I-N-A-S

Pero en fin, saliendo de donde he salido no me voy a quejar. En comparación, ésto és el paraiso. Parece como si todo el Raval en conjunto se hubiese puesto de acuerdo para coger el avión para llegar hasta aquí (lo siento por los rastudos de Gràcia, pero les faltan leerse unas cuantas “Vogues” para estar a la altura) y aposentarse para unas largas vacaciones.

Todavia no he salido de la habitación, llevo sólo el recorrido que he dado buscando una habitación más barata que la de quinientas rupias (unos siete euros y medio) que me recomendó Magdalena, la chica Polaca que conocí en Kovalam. Pero ya he visto las bastantes edificaciones de una sola planta o dos como mucho, muchas de ellas de madera o bambú y todas en la cima de un barrancazo de unos 80 metros, que hace la playa sólo accesible a pié (o a cuclillas, mejor dicho), como para saber que aquí es donde debo estar.

*****

Otra cosa interesantes es… que me he enamorado. Ha sido uno de esos amores a primera vista. Yo pasaba por delante de ella, casi, o no, mejor dicho como buscándola y entonces la ví, con sus pequeños ojos negros también fijos en mí. Creo que fué mútuo, porque inmediatamente ella se quedó completamente inmóvil, sin mover ni un bigote, con sus antenas y pinzas completamente extendidas sobre el hielo, rígidas, quietas. Y entonces lo supe, tenía que ser para mí. Le pregunté al tipo del restaurante que cuánto y me dijo que unas trescientas rupias (unos cuatro euros y medio), así que como no había comido al mediodía por el viaje, decidí que la acompañaran unas parientes suyas (para darle más morbo). Nuestro romance duró aproximadamente unos treinta minutos a causa de mi gran apetito y que ni siquiera apuré las pinzas y las patas dado que me entretuve antes con sus parientes, pero creedme lo que os digo que cuando acabé me sentí totalmente saciado.

No se si será porque en este sitio me encuentro realmente mucho más a gusto, o porque la noche era romántica, o po lo barata que me salió la cena, pero ha sido la langosta más deliciosa que he comido desde que llegué. Ésta vez, preparada sin ajo ni otros aderezos, sólamente a la plancha y creo que con un poco de mantequilla. Ni siquiera me enteré de cuando sonó el mobil en pleno “coito” (lo siento, Montse) porque creedme amigos míos, que aunque sé que ella no sintió absolutamente nada yo tuve un orgasmo con cada bocado.

Por lo demás, para no perder la costumbre de quejarme, la habitación donde estoy es extremadamente pequeña. No tengo ni nevera ni tampoco un armario donde poner mi ropa. Apenas una pequeña mesa donde escribo éstas palabras, un enchufe al lado de los interruptores y un baño (impoluto, eso sí) con la manguerita para lavarme el culete. Tampoco tengo vistas, ya que la terraza que tengo es compartida con la pareja de Italia que también ha llegado hoy. Incluso he tenido que poner el buddha y el incienso en la mesita de la terraza porque no cabía dentro de la habitación. Pero le tengo el ojo echado a unos bungalows de bambú que hay un poco más al fondo del paseo que tienen muy buena pinta y a pesar de que cuestan 4 euros más la noche, creo que para la escasa semana que me queda aquí merecerá la pena el gasto. No lo sé, mañana después de volver del cajero automático decidiré si me cambio o si sigo en ésta áustera habitación. De momento a descansar del día de hoy, que ha sido bastante largo y la noche anterior algo dura. Así que os dejo por hoy.

Un abrazo y hasta la próxima.

One thought on “Varkala

  1. Fijo que Julio César, antes o después de decir esta frase, se tomó una ducha 😉 Y qué bonita la love story con la megan fox de las langostas!! Estas totalmente disculpado 😉 XXX

Comments are closed.