Tras pasarme una hora revisando la guía, me he decantado por ir primero a Kerala, que es super caro (diez días en un hotelillo muy básico, según la guía, me saldrán por nada menos que 250euros aprox) y luego, como iré más flojillo de pasta, viajaré hasta Palolem – Goa, donde acabar mi viaje con dignidad, igual que la última vez que vine.

De momento el presupuesto está super sangrado. Y es que las cuidades en la India son prohibitivas (Y bueno, los dos trajes de sastre que me estoy haciendo tampoco los regalan). Pero poco a poco se van conociendo sitios donde no es tan caro comer y beber algo, así que creo que llegaré a acabar las vacaciones con sólo el crédito que tenía de la VISA, tal y como tenía planeado, para pagarlo luego en cómodos plazos.

He encontrado la agéncia de viajes en la que recomendaban en la guía (que no sé si lo había dicho, es la Lonely Planet, gracias Montse) para lo cual he tenido que realizar uno de esos saltos al vacío que es cruzar una calle muy transitada, con paso de peatones. Si no he tardado 10 minutos en decidirme a cruzar no he tardado nada. Y es que hasta a los hindúes les entraba canguele para cruzarla, así que, usando el viejo truco de “si me atropellan a mí, te atropellarán a tí también” me he pegado al hombro cuál siamés, de uno que cruzaba y así he conseguido la gran hazaña. Y es que en las ciudades de la India hay calles y calles. Una pobre guiri que estaba allí a mi lado cuando crucé, pero por su falta de experiéncia o picardía perdió la ocasión, seguía todavía esperando cuando volvía yo de comprar los billetes. Y eso que le expliqué cómo hacerlo, a lo que ella me miró de reojo y ni me respondió (se pensaría que era un hindú) ¡Pues ala! ¡Jódete, culogordo! Todavía debe estar allí si no ha sido raptada por un rickshaw. Bien merecido se lo tiene por racista de mierda.

Pero ser morenito de piel no sólo tiene desventajas. Salir del hotel sin ninguna bolsa, sólamente con lo que quepa en los bolsillos de los pantalones y mi moreno, hacen que si voy sudando de todo, sin mirar a nadie (ni constantemente en todas direcciones a los edificios, importantísimo) hasta los mendigos suden de mí. Incluso ahora los conductores de rickshaw me preguntan si quiero subir en hindú, y yo con menear la cabeza como hacen ellos, ¡voilá! no vuelven a preguntar. Está bastante bien esto de mimetizarse con el entorno. Incluso voy tranquilo por las calles de noche. Eso sí, no puedo abrir la boca para decir nada porque inmediatamente viene una jauría de veinte hindúes a pedir dinero, a venderme cosas o a ofrecerme un tour turístico. Olvidé decir que la ropa que se lleve puesta también importa, pero eso a no ser que seas anglocojón es bastante fácil de captar (si todavía no han aprendido que las chanclas con calcetines, la cámara colgando y el sombrerito safari… no, pues se merecen lo que les pase).

El restaurante que he descubierto hoy también era de guía. Por 300 rupias (4.63 euros) te pones hasta el culo de comida hindú en lo que parece una pequeña casa de adobe. Precioso. Además, al personal, con decirles las 4 palabras que sé en hindú (hola, gracias, buenas noches y hasta luego) se les hace el culillo limonada y me tratan como un rey.

Por cierto, otra nota curiosa. A los monjes budistas, sí, esos que van con cara de mala ostia por todas partes sin mirar a nadie nunca, provad alguna vez de juntar las manos e inclinaros entonando un profundo “amidha buddha”, traducido, budha es compasivo (gracias, películas de kung-fú) y veréis como su cara impasible se rompe para abrir los ojos como platos, dibujar una sonrisa y empezaros a hablar. Ha sido el toque impactante de hoy. El indivíduo en cuestion ¡se me ha puesto a hablar en Castellano! al decirle que era de “Spain”. Una pasada.

Y bién, eso es todo por hoy. Que os sean leves los 5 grados que tenéis por ahí, que aunque algunos digan que el frío no está mal por el rollo mantita y sofá, a mí que no me vengáis con milongas. El cuerpo humano está diseñado para trabajar bién entre los 20 y 30 grados y la naturaleza es mu sabia, no jodamos.

Un abrazo a todos y hasta la próxima.

4 thoughts on “Planificando el viaje. ¿Kerala o Goa? ¡Los dos!

  1. Por lo que leo, siguen las tribulaciones…!! Me encanta cómo la pobre guiri acabó siendo una culogordo por “racista de mierda” y la pobre sin abrir la boca… Pero lo mejor lo del monge!! Dónde te lo encontraste? (Ah, por cierto, en las pelis de kung fu dicen “Amidha budha”??)XXX

  2. Bueno, eso de sin abrir la boca creo que era la causa principal de su cambio de status. En mi opinión, si se te acerca alguien a ofrecerte ayuda cuando estás en un apuro, lo primero es “Hola” y para acabar, aceptes la ayuda o no, lo último es grácias. Girarle la cara no entra en el “protocolo internacional de buenos modales” (creo yo, vaya).

  3. ¿Cuanto tenías de presupuesto? ¡¿Sastre?! ¿A cuanto el traje? Maldito explotador xD

    Nah… La chica no te miró extrañada por pensar que eras indio (hindú es muy feo para quien no es hinduista, no?), sino pq pensaba que eras el de ketama, home! 😛

    ¿Cómo menean la cabeza?

    “El cuerpo humano está diseñado para trabajar bién entre los 20 y 30 grados”

    Eso es falso y subjetivo… Mi cuerpo trabaja bien de los 15 a los 25, por ejemplo. Nosotros, por ejemplo, seríamos incapaces de correr a -20 grados pq se nos congelarían los pulmones (no es broma), pero en los pueblos acostumbrados hacen carreras entre la nieve (aunque después respiran un buen rato debajo de una manta)

  4. Tu cuerpo tiene menos melanina que el mío, de ahí la diferéncia de temperatura óptima.

    El día que inventen las bebidas anticongelantes igual puedo salir a la calle en invierno…

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