Antes que nada, siento mucho no haber colgado fotos de Bangalore, pero de verdad, creedme, que no hay mucho espectáculo visual que fotografiar aquí aparte de calles a medio asfaltar y con las cloacas al aire libre, así que os ahorraré una visión que si no se ha estado en la India es difícil de comprender y aceptar.

Ayer, tras el exitazo en la disco de Sasha, llegué a casa sin incidentes. No así una pobre chica que estaba rodeada de un grupo de unos 20 hindúes (supe que había una chica allí en el centro del corro ése porque oía su voz casi apagada la pobre). Sólo espero que la poli que estaba unos metros más abajo diera rienda suelta a toda su mala leche con sus porras contra los protovioladores. Así que chicas, me como mis palabras con patatas de que la India es seguro para las mujeres viajando sólas, porque ya no lo és. Hace cinco años sí lo era, pero las cosas han cambiado mucho. Y es que se ve mucha más violéncia e intentos de robo, timos a los turistas… Vamos, que la India ya no es lo que era, por mí los mandaba a todos a “meneame”.

Por mis partes, después de haber estado en Bangkok también sólo y encima sin poder entenderme ni papa con ningún nativo de allí, no voy a rajarme ahora, así que seguiré la ruta, aunque con extremo cuidado.

También cometí un error ayer por la noche, cuando pensé que me estaban timando en el hotel, por la suite presidencial pensaba que me habían dado una normal, y con mucha educación (por suerte) les indiqué que o bien me daban una presidencial o bien me cobraban una normal o bien me daban una presidencial. Esta mañana me han enseñado las habitaciones y les pedí perdón avergonzado. Espero que entiendan que al tener que estar constantemente alerta y siendo victima constantemente de intentos de fraude uno se vuelve un poco paranoico. Sin ir más lejos, este mediodía me han intentado colar 500 rupias de más (unos 7 euros) por un paratha (torta de pan al horno), para que os hagáis una idea, la comida (sin el timo) eran 1000 rupias. Lo han rectificado después, pero la intentona ahí estaba (y eso que era el restaurante del hotel…).

Pero en el restaurante me ha pasado algo que, al menos a mí, me ha impactado más. Y es que resulta que está en la 13ava planta del mismo edificio donde se encuentra mi hotel, y bien, allí en la terraza tenían una mesa al lado de la mía donde dejaban los camareros los platos con las sobras, huesos y tal, de desmontar las mesas, cuando de repente ¡ZAS! Parecía como si hubiese caído algo en la mesa. Pero al girarme veo un águila (no os sabría concretar la especie, pero no era un halcón fijo por su gran tamaño) que escapaba victoriosa con su botín de sobras tras pasarme casi rozando la oreja. Al levantar la vista ví un grupo de unas ocho o nueve merodeando pero a nada, como a unos 20 metros de donde estaba yo sentado. Increible, impactante, espectacular. Yo allí flipando de la ilusión y los indúes que estaban comiendo allí flipando con mi careto de flipe, un show, vamos.

Sigo victima del cambio horário, así que me cuesta mucho conciliar el sueño por la noche y cuando me entra es al mediodía, pero para cambiar el horário mejor no echarme siestas de 3 horazas, especialmente ya que no hay mucho que hacer por aquí después de las doce (ni tampoco seguridad para hacerlo), así que con un enorme esfuerzo me he levantado de mi siestecita de 30 minutos exactos y me he puesto a tocar un poco la guitarra, a ver si se me pasaba la mala leche por el incidente de la comida.

Tras esto, he salido a dar un paseo, más que nada para comprar un poco de ropa, ya que venía con lo puesto y poco más. Me he ido a la tienda pija del edificio donde está el hotel, después a la Levis, que necesitaba unos tejanos que no fuesen “bootcut” (si no llevas botas con ellos te arrastra la parte de atrás y paso mil de llevarme toda la riqueza bacteriana del país aque corre por las calles, total, que al final he contado la pasta que llevaba, suficiente para cenar y pillar la taja a base de gintonics y decidí dejar la tarjeta en el hotel porque si no ni Kerala ni ostias, me veía pidiendo en la calle hasta el día del vuelo de vuelta.

Para la cena he tirado de guía y me he zampado un “thali” en el hotel “Empire” por unos dos euros que me ha dejado la panza que parezco un budha (creo que va a ser la comida oficial del viaje hasta que encuentre algún sitio de esos que te sirven langosta por 5 euros). Luego me he ido a echar un billar para practicar cada dia, como le prometí a Paul y a hincharme de vacuna contra la malaria (oséase, gintonics). A estas horas llevaré como unos …. no sé, ¿cuatro? ¿cinco? Es igual, si ya me voy a dormir casi. En fin, del “Sports Bar” al Hard Rock Café (ya que es uno de esos sitios en los que uno tiene que entrar al menos una vez en la vida y … en Barna hay mucha gente que me podría ver entrando y uno tiene algo de reputación…).

Por cierto, mandagüevos, tos los guiris aquí con corchos en el culo pa no irse de patas pabajo y yo medio estreñido. Si es que va a ser verdad que los anglocojones no saben comer…

Un abrazo y hasta la próxima.

2 thoughts on “Manic Monday

  1. Pero… ¿Te intentaron timar en el restaurante del hotel antes o después de hacerles entender “vuestro hotel asiático es una bazofia”?

    ¿Reputaqué? Reputa! xD

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