Siguen escribiendo artículos (y los que quedan por escribir) sobre las causas de la actual crisis y especialmente me ha llamado la atención un artículo publicado en el Diario “Público” por Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España, que me llamó la atención por presentar una óptica hasta ahora no presentada en los medios de comunicación, como és la bajada de la renta laboral.

CRASH
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Sin embargo, todavía hay una de las causas que no he podido ver publicada en ningún medio a pesar de que en el fondo, todos sabemos que existe. Y esta es nuestra avaricia.

Todo trabajador lucha cada día para ganarse la vida, más o menos digna dentro de sus posibilidades, en el marco que nos proporciona nuestro estado. El problema viene cuando éste trabajador, acostumbrado a “barrer siempre hacia adentro” por pura necesidad recibe algo tan inesperado como bienvenido, un piso o casa de propiedad extra.

Ya sea mediante adquisición con su religiosa hipoteca o por herencia, el trabajador lo vé como una posibilidad de incrementar sus ingresos ya sea vendiéndolo o bien alquilándolo y generalmente decide ponerlo al precio más alto posible que le permita el mercado (como bien es lógico segun el sistema capitalista en el que vivimos), generalmente especulando también con el momento de la operación.

El único inconveniente es que deberíamos ser conscientes de que el objeto de la especulación es un bien muy básico para el ser humano, tánto como para ser recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos o en nuestra Constitución, a pesar de que ninguno de los gobiernos democráticos que nos han regentado han escrito ninguna ley en su defensa. No así, sin embargo, otros como con el derecho a la propiedad privada, que está protegido por graves penas o el “Deshaucio exprés” centrandonos ya en la temática inmobiliaria.

Es fácil pues, escudarnos en  la incompeténcia de nuestros gobernantes, en las grandes especulaciones inmobiliarias, en la corrupción etc…etc…etc… Pero lo que deberíamos reconocer, y no con ánimo de ofensa sinó como lección para el futuro, es que TODOS y absolutamente cada uno de nosotros ha contribuido a esta situación, desde el pequeño propietário hasta la gran inmobiliaria. Y aquellos que no hemos podido ser partícipes, casi con toda seguridad lo hubiesemos sido si existiera la ocasión.

Los políticos deben hacer su trabajo, pero hay cosas que no se deberían delegar en ellos ya que es bien conocido que el sistema legal y político va a remolque de la sociedad. Los cambios deben de producirse desde la sociedad para que los gobernantes los anclen en el sistema si se consideran son beneficiosos.

Por lo que deberíamos dejar de quejarnos continuamente de la clase política y reconocer nuestros errores, más que nada, para poder aprender de ellos y así evitar en un futuro situaciones económicas tan lamentables como ésta.

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